Emociones en 50 palabras (agosto)

Publicado por

Damos la bienvenida al mes de las vacaciones por excelencia con un nuevo reto de Emociones en 50 palabras (para conocer las bases pincha aquí). Recuerda dejar tu participación en los comentarios o, en el caso de que la publiques en tu blog, enlazar con esta entrada. De esta forma podré teneros controlados y no se me escapará ningún participante, jajaja. ¡Ah, y recordad ponerle un título, que no cuenta en el máximo de palabras!

Este mes quiero proponeros una imagen que es tan, tan sencilla que, por simple, me resulta muy inspiradora. Se me ocurren varias historias para ella… Pero eso es cosa vuestra. Así que espero expectante todas vuestras ocurrencias. Tendréis mi propuesta mañana.

3395699_s7775949354543273079.jpg

14 comentarios

  1. Inestable:
    Colgado a merced del viento. Mil veces sucio y lavado. Exprimido de lágrimas. Blanco, pero de lejía. Inerme. Débil. ¿Perfumado? No: sudo suavizante. Cansado de tanto prelavado y tanto centrifugado por la puta lavadora de la realidad. Hastiado de vaivenes, de soles, de estar siempre cogido con pinzas y de pretender estar limpio.

    54. Bien. Deberías haber puesto el Bocklin en lugar de mi foto, joder.

    Ya puestos la aprovecho. Me despido aquí, mal que me pese: hay dos mundos en conflicto.

    Pero volveré, pronto, y sin ser yo. De cero. Es el precio a pagar. ¿Seré reconocible? Es más, ¿me habré puesto melodramático? Seguro. Siempre se me dieron mal los finales.

    Lo de la sastrería… lo solucionaré. En compensación te regalo el stock de abrazos que ya no podré dar.

    No contestes, no lo leeré.

    Ah, me dejaba lo más importante. Sigue, sigue, ¡Sigue! Vales. Puedes. Importas. Persevera. Y nunca, nunca, dejes de querer.

    Le gusta a 1 persona

    1. Creo que no he entendido bien. O no quiero entender, ¿te vas?, ¿nos abandonas? No me gustan los finales, prefiero los puntos y a parte.
      Me pillas en mal momento, demasiado sensible para una despedida. Así que hoy, amigo, no hay besacos.😔

      Me gusta

  2. Las manos de mamá.
    Viendo sábanas tendidas recordé a mi madre lavando ropa ajena.
    Sus manos, enrojecidas y agrietadas por el frío del invierno, parecían llorar la pena que ella jamás demostraba.
    Con mis magros ahorros , compré una crema. Se la apliqué con una culpa inexplicable para un niño. Ella me regaló su sonrisa.

    Le gusta a 3 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s