Cuenta la leyenda…

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Rosa miró por tercera vez la pantalla de su teléfono para comprobar la hora. Germán la había citado bajo el banco de La Mujer de Piedra a las doce y todavía no había llegado. Bufó inquieta recriminándose por pasarse de puntual: faltaban diez minutos para las doce. Miró la silueta de la estatua que tenía justo detrás y agradeció la sombra que le proporcionaba.

El ruido de una moto le hizo voltearse. Germán acababa de hacer acto de presencia y con una sonrisa se apeaba de aquel “trasto del infierno”, como ella le llamaba para enfadarlo. Se despojó del casco dando libertad a los mechones rebeldes que tanto le gustaban y sintió como el corazón le golpeaba el pecho.

—¡Tan puntual como siempre! —saludó antes de darle un beso en los labios y sentarse a su lado.

—¿A qué viene tanto secretismo? Podríamos haber quedado en el bar de Jimmy como siempre —preguntó inquieta.

Germán alzó la mirada hacia la estatua y agarró aire.

—¿Sabes lo que cuenta la leyenda sobre La Mujer de Piedra?

—No sabía que hubiese una leyenda… ¿Has venido a contarme un cuento? —bromeó la joven.

—No, no. Nada de cuentos. Déjame que te explique. Según la leyenda, hace muchos años, en este terreno vivía una joven campesina, muy bella y un tanto rebelde. Trabajaba en los campos de una familia acomodada, de alta alcurnia. El hijo menor de estos acabó prendado de ella y le prometió amor eterno.

—En serio, Germán, no sabía que te gustasen estos cuentos tan moñas —interrumpió Rosa burlona, pero al ver que Germán negaba con la cabeza y su rostro se ponía serio, optó por callar y dejarle continuar.

—Como decía, el joven le aseguró que siempre estaría a su lado, que renunciaría a su apellido si era necesario con tal de estar junto a ella. Los años pasaron y el amor continuó germinando hasta tal punto que decidió formalizar la relación ante sus padres. La joven solo recibió insultos y humillación en la reunión y, aunque en un principio su amado la defendió, tras aquella noche nunca volvió a verlo.

—Cabrón —murmuró Rosa entre dientes.

—La cuestión es que la joven esperó su regreso durante meses, hasta que un día le llegaron noticias de que el joven había conseguido ampliar el negocio de sus padres en el extranjero y se había casado con una bella joven de la nobleza.

—Doble cabrón —sentenció Rosa indignada y metida en la historia. Germán sonrió.

—La joven, con el corazón hecho pedazos, imploró a las hadas del bosque que se lo arrancasen del pecho para no tener que sentir tanto dolor…

—Qué estúpida.

—El amor nos vuelve locos —afirmó Germán—. ¿Quieres que continúe o no?

—Sí, sí, disculpa.

—Las hadas, compungidas por la tristeza de la chica, se apiadaron de su dolor y la convirtieron en piedra —Germán volvió a hinchar su pecho de aire y continuó— Y ahora viene lo mejor. Dicen que si una pareja decide unir sus vidas bajo la estatua de La Mujer de Piedra podrá averiguar lo que les depara el destino. Si la Mujer derrama una lágrima significa que será una historia de amor tortuoso y desgarrador. Por el contrario, si no es así, los amantes disfrutaran de un largo y dulce camino juntos.

Rosa alzó las cejas ante semejante paparrucha. Ella no creía en esas cosas y se extrañaba de que Germán, con lo moderno que era, sí que lo hiciese. Aún así le pareció un gesto romántico y le dejó continuar.

—Dicho esto, querida mía, ¿quieres pasar el resto de tu vida a mi lado?

Rosa no se lo pensó y se lanzó a sus brazos.

—¡Pues claro que sí, tonto!

Se dieron un apasionado beso y Rosa se separó de un brinco para mirar el rostro de La Mujer.

—Con tu permiso, claro —bromeó la joven.

A los pocos minutos la pareja abandonó el parque con un ruido ensordecedor y los corazones llenos de pasión dejando atrás la mirada de la estatua que, una vez más, lloraba lágrimas amargas al amparo de la soledad.

8 comentarios

  1. Las hadas podían haber convertido en piedra al cabrón de la historia y proporcionar a la chica un novio nuevo más alto, más guapo, más inteligente y con más pasta …pero este pequeño desliz de las hadas , no tuyo, de las hadas, no resta ni un ápice de romanticismo a tu historia que es francamente hermosa 💝

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      1. Pues de todas formas creemos que la estatua ganaría muchos followers si llorase en el momento justo y necesario. Sí, se llevaría un par de sopapos de novios despechados, pero eso se graba, se hace viral y, ¡hala, más seguidores aún!
        Si es que está to pensao…

        Le gusta a 1 persona

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