Ovillo

Publicado por

Y te vas encogiendo hasta ocupar una esquina del sofá, aquella reservada al cojín polvoriento que nadie se atreve a tirar porque fue un regalo de la bisabuela, tejido con sus dedos temblorosos casi exentos de vida.

Y entrelazas tus brazos con tus piernas como si así fuese posible crear un dique que no permita el desborde de las emociones.

Y te vas haciendo pequeño en forma y pensamiento, invisible para el resto de la gente. Como ese cojín raído de la abuela…

Y acabas siendo un ovillo humano.

Aunque siempre, como sucede con los ovillos, queda una hebra de lana suelta por donde comenzar a tejer.

10 comentarios

  1. Lo primero que he pensado al leerlo ha sido “bonita metáfora”, y entonces entro en los comentarios y veo que alguien más ha pensado exactamente lo mismo. Aun así lo mantengo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s