La Resistencia Azul

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Esta podría ser una bonita historia, pero mucho me temo que no lo es. Voy a ser lo más sincera y objetiva posible, porque vosotros, la población del pasado, puede que algún día tengáis la posibilidad de cambiar nuestro destino. Quizá yo no llegue a verlo. Espero que el proyecto secreto de “La Resistencia Azul” llegue a término antes de lo esperado y pueda haceros llegar este manuscrito, pero empecemos por el principio…

Hace más de doscientos años que los recursos terrestres se agotaron, sí, ese momento tantas veces anunciado, llegó y con él llegaron las catástrofes más allá de la naturaleza. Estoy hablando de catástrofes de la humanidad. La sociedad de aquellos tiempos, junto a los mayores dirigentes de los países, se movilizaron para descubrir e importar recursos de otros planetas, pero no tuvieron éxito. Más de cincuenta naves no regresaron del espacio y muchas otras que sí lo consiguieron lo hicieron con las manos vacías y con noticias desoladoras: no existía ningún planeta con las mismas o parecidas características a la Tierra.

La desgracia pareció unir a la humanidad por primera vez en la historia. Se dejaron a un lado las religiones, creencias, costumbres e ideologías para aunar fuerzas y buscar la solución a la falta de recursos. Esta pasión duró menos de una década. De nada sirvieron las investigaciones para crear alimentos sintéticos partiendo de los mínimos productos naturales que todavía quedaban en pequeños terrenos del planeta. Tampoco consiguieron averiguar el motivo por el cual tan solo crecían y maduraban las cosechas en esas pequeñas parcelas de terreno salpicadas por África, Australia, Japón o Europa.

Los recursos energéticos fueron mermando hasta desaparecer por completo. Un planeta exprimido al máximo que ni siquiera se atrevía a llorar ni una gota de ese oro negro que nunca llegué a conocer. Todavía nos quedaba la energía solar aunque, con el paso de los años, una especie de telina verdosa cubrió nuestros cielos dificultando el proceso de las placas solares que unos cuantos privilegiados mantenían. Las horas de electricidad se restringieron, al principio para toda la humanidad, pero después de las quejas de los más poderosos, acabaron poniéndole límites solo a la muchedumbre, al populacho, a mi familia.

Surgieron corrientes radicales que enmascararon sus verdaderos objetivos con promesas propagandísticas que solo deseaban conseguir el poder absoluto de las naciones. Así surgieron “Los Cinco”, un partido político a nivel mundial, como nunca había existido antes. Un partido formado por los cinco erigidos por el pueblo a base de sembrar el terror y la desconfianza entre la ciudadanía. Los elegidos fueron Natasha, Mahandi, Miller, Zunzuna y Joshepe. Ellos eran el enemigo. Convirtieron el globo terráqueo en una dictadura de la que era imposible sobrevivir a no ser que tuvieses contactos, dinero o algo con lo que intercambiar para poder obtener un trato de favor: más comida, más horas de luz, más comodidades o, incluso, más excentricidades.

Solo “Los Cinco” tenían la potestad para otorgar la amnistía en cuestión de tatuajes. Puede que esto os suene raro, así que voy a explicarlo mejor. Cuando los gobernantes confirmaron que sería imposible alimentar a toda la población, crearon los tatuajes fluorescentes. La eliminación de este sistema de mortalidad controlada es el principal objetivo de “La Resistencia Azul”, pero eso os lo explicaré más adelante.

“Los Cinco” implantaron la ley de los tatuajes fluorescentes, o tatuajes azules. Este método consiste en que, cada vez que nace un bebé, se infiltra un líquido que modifica el ADN del individuo. Así, su vida estará guiada y marcada por tatuajes hasta que llegue el último y le provoque la muerte.

No entraré en detalles científicos, de momento. La cuestión es que estos cinco mamarrachos con aires de dioses controlan la existencia de toda la población. Cuando naces te inoculan esa especie de veneno y en cuanto llega el primer llanto aparece el primer tatuaje. Una línea azul brillante que palpita en el hombro del tierno bebé. Para los gobernantes ya has cumplido con tu primera tarea como ser humano: nacer y respirar. La siguiente línea aparecerá con la primera menstruación en las niñas, y la primera eyaculación, en los niños. Les trae sin cuidado sus edades, da igual que hayas sido más o menos precoz en el desarrollo.

La tercera línea aparece en el pecho, en el lado del corazón, cuando el veneno interprete que te has enamorado. Nada hay más triste en esta era que sentir mariposas en el estómago, eso significa que casi has llegado a la mitad de tu existencia ya tengas quince, o veintisiete años. La cuarta línea llegará de forma inminente con el primer y último hijo, no se permite tener más descendencia ya que el veneno atrofia el aparato reproductor tras el primer parto. La quinta línea, la peor, la más temida, llega sin esperarla, nadie conoce el motivo de su aparición, aunque en la Resistencia creemos que tiene que ver con los deseos de “Los Cinco”. Intuimos que somos marionetas, que en el despacho pentagonal, alguien tiene un mando con un enorme botón azul fluorescente que pulsa según su antojo.

Me llamo Elisabeth y tengo veinte años. Estoy escribiendo esto en la oscuridad, utilizando las podridas hojas de los libros de la biblioteca de mi abuelo. Si siguiese vivo me daría una buena reprimenda por violar así sus reliquias, pero no lo está, murió como el resto de mi familia. Un reflejo azul en mi hombro acompaña cada uno de mis movimientos. Dos líneas flúor adornan mi hombro. Temo la tercera…

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