Cuando dices que has escrito una novela

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Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre lo que se siente cuando por fin publicas una novela y te decides a compartir tu faceta de escritora con la gente que te conoce. Supongo que a muchos de vosotros no os ha preocupado este tema y que lo habéis hecho sin dudar. Sin embargo, a muchos otros les habrá costado hacer pública su afición, como a mí.

Empecé en el blog con miedo, sin saber muy bien cómo funcionaba y, también, con entusiasmo. ¡Por fin me decidía a compartir mis letras! Pero, cuando ni tu misma eres capaz de ponerte la etiqueta de escritora, ¿cómo explicárselo a la gente más cercana? Lo primero que debemos hacer es tener confianza en uno mismo y, este, resulta que es el paso más difícil.

Después de dos años y tres novelas publicadas, todavía hay gente de mi círculo que desconoce mi otra cara como “juntaletras”. Y cuando lo descubren llegan diferentes reacciones que pueden remover los miedos y la falta de confianza.

  • Muchos te darán la enhorabuena pensando que una editorial se ha fijado en ti. A estos tienes que explicarles que no es así, que eres auto publicada y que has tenido que hacerte cargo desde principio a fin: idea, desarrollo, escritura, maquetación, corrección y promoción. En este punto habrá mucha gente que pasa de la cara de sorpresa y alegría a otro gesto que podría interpretarse como “Pues menuda mierda pinchada en un palo”. En este punto te ves con la obligación de explicar lo difícil que es que te acepte una editorial y lo complicado que resulta darse a conocer. Les explicas el trabajo duro que implica hacerse cargo de todo y, con suerte, valorarán tu esfuerzo. Todo esto puede hacer que te plantees la calidad de tu trabajo y puedes llegar a avergonzarte un poco por los errores que se te hayan podido pasar (errores que todos tenemos y que pueden suceder hasta a los escritores de best sellers)
  • Otros tantos, lo primero que te preguntarán es cuánto ganas con la venta de los libros. Aquí es donde llega tu respuesta: “Nada”. Y ellos se quedan con la misma expresión de “Pues menuda mierda pinchada en un palo“.  Te justificas (porque te sientes como si tuvieses que justificar tu pérdida de tiempo) diciendo que es como un hobby, que te gusta desde siempre y, que disfrutas haciéndolo tanto como quien va al gimnasio, juega a pádel o hace moto cross en su tiempo libre. Algunos no creerán que no ganes nada y acabas diciendo: “No gano ni para costear los paquetes de tabaco y los cafés que me tomo mientras escribo”. Aquí es cuando puedes llegar a plantearte si de verdad merece la pena dedicar tantas horas a escribir. No lo dudéis. Si es vuestra pasión, ¡merece la pena cada minuto invertido!
  • Hay mucha gente que siente curiosidad sobre lo que escribes: ¿Pero cómo se te ocurren esas cosas? ¿Escribes sobre tu vida? ¿De verdad piensas eso?. Este es el momento en el que explicas que no, que no esperen nada relacionado con mi vida personal. Claro que tus ideas y experiencias influyen en tu manera de escribir, pero todo es imaginación o es que si escribo sobre un asesinato, ¿soy una asesina?. Esta fue una de las cosas que más miedo me daba: que la gente de mi alrededor relacionase mis escritos con mi propia vida. Menos mal que esta etapa ya pasó. ¡Qué piensen lo que quieran!
  • Por último, está la gente que, después de la sorpresa inicial, te apoya al cien por cien, casi a ciegas. Esta gente apuesta por tu sueño y por ti aunque ni siquiera le guste leer. Y, estos, solo por ser tú, hacen el esfuerzo de conseguir las novelas, leerlas y promocionarlas. Sin darse cuenta acaban convirtiéndose en fuentes de opinión y crítica que te serán de gran ayuda.

En resumen: que no hay que dejar de escribir. Tenemos que creer un poquito en nosotros, si no es así, nunca mejoraremos. Reconocer nuestros errores y nuestros fallos también es importante. Debemos aceptar las críticas y considerarlas como una forma de enriquecernos y progresar. Y sí, eres ESCRIT@R, aunque no ganes ni un duro con ello.

No cejéis en el empeño. Hay mucho material buenísimo entre los auto publicados. De hecho, yo misma hace más de dos años que solo leo a autores nóveles y los recomiendo siempre que puedo. ¿Queréis un ejemplo? Luis M. Núñez, Lídia Castro Navàs, Ana Centellas o Mayte Blasco.

19 comments

  1. Pues enhorabuena. Enhorabuena porque, aunque no ganes un duro, haces algo que te apasiona. Enhorabuena porque ante todos los que no valoran tu esfuerzo, te pones el mundo por montera y enhorabuena por todos los que te apoyan y creen en ti, estoy segura que son muchos más de los que te crees.
    Un abrazo.

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  2. Hola!! Me sorprende que digas que no ganas nada… porque mi experiencia como novata en la autoedición es que sí se gana. Evidente que no te haces rico, ni te acercas a ello, sin embargo en mi caso he recuperado lo invertido y lo he doblado con mi primer y único libro hasta ahora (el segundo a punto de ver la luz).

    Los que estamos empezando sabemos que las grandes editoriales han cambiado su forma de apostar por nuevos “talentos” y buscan cada vez más entre gente que se autopublica. Que una gran editorial llegue a fijarse en uno puede tener sus ventajas, más que nada a nivel distribución internacional y cantidad de ejemplares; sin embargo, la realidad, es que el autor gana más dinero por cada ejemplar que vende por sí mismo, que a través de una editorial. Con lo cual, todo depende de como uno quiera verlo.

    Como en todo, es cuestión de moverse, de auto promocionarse, de ir con cuidado, realizando pequeñas inversiones que sean fácilmente recuperables y lleven a ganancias.

    No sé. En mi caso lo veo distinto. La reacción en general fue muy buena y con la primera edición había ganado tanto dinero como el que había invertido. Mis pretensiones tampoco eran grandes a corto plazo, sino que lo veo más bien como un camino en el que hay que ser constante sembrando día a día, palabra a palabra, libro a libro.

    Los tiempos han cambiado mucho, por suerte, y cada vez somos más en todos los ámbitos profesionales, y cada vez está más al alcance de todos el realizar nuestros sueños, con lo cual, cada vez está más repartida la ganancia económica dependiendo en gran medida del impulso que uno quiera darse.

    La autoestima hay que cuidarla 🙂 Nunca dudes de ti. Cuando hables de ti y de tu obra, hazlo y considérate igual de grande que cualquiera de los más conocidos, porque lo eres. Todos somos igual de grandes o pequeños según quiera verse. Está bien mantener la humildad pero que esta no te impida llegar todo lo lejos que quieras llegar.

    Un saludo y mucha suerte!!!

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    1. Buenos días, Sonvak!
      Lo primero, gracias por pasarte y comentar😀
      Lo que pretendía decir con esta entrada es que la gente que no conoce este mundillo no sabe lo duro y sacrificada que es sacar a la luz una novela. Suelen pensar que más allá de las editoriales es imposible labrarse un camino.
      Por supuesto, no hay que perder la confianza y no lo hago. Sin embargo, cuesta ponerse la etiqueta de escritora.
      Y ya que estamos, ¿cuál es el título de tu novela?

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  3. jajajajajajajaja… lo mío no es novela. Empecé por algo más sencillo, prosa poética, para después pasarme a un segundo libro que es teórico/práctico.

    Probablemente eres más joven que yo. A mí también me costó ponerme la etiqueta de “artista”… hasta el día en que me di cuenta de que ya la tenía… que la tenía de nacimiento aunque en algún momento lo hubiese dudado.

    Corren tiempos excelentes para escaparse de los estereotipos, incluso de las etiquetas, y que cada uno sea lo que quiera ser.

    El título de mi libro es “Vuela, Corazón”… un resumen de escritos e imágenes pasadas y una declaración de intenciones futuras.

    Así que… vuela todo lo alto que te apetezca y que seas todo lo quieras ser. Saludos!!

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    1. Bueno, bueno, joven… Treinta y siete añazos ya😂😂
      Eso es lo que quería decir: que yo me siento escritora, pero parece que para serlo tengas que llevar el apellido Follet, Rowling o Martin😂
      ¿Prosa poética sencillo? Permíteme que lo dude.
      Besacos!

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  4. Menudo brete es lo de ‘¿Y cuánto ganas?’, sí, o lo de que lo que escribes es tu vida y por ende puedes estar loco según el párrafo. Conozco a un chaval, y ojo que no es broma, cuyos padres cortitos y alarmados quieren llevarlo al psiquiatra tras leer uno de sus relatos de ficción. Repito, no es broma. Qué impotencia me provoca esa gente, por Rozner… Quizá lean a Michel y Bones y se apañen para que tú acabes en otra cola de las que tanto te gustan… la del sanatorio.
    En fin, historias de oligofrénicos aparte, qué duda cabe: ¡somos escritores! ¡Viva la Pepa!

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