La ropa de los domingos

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Hay dos tipos de personas: el pastelito o el perroflauta dominguero. Sí, aquí estoy haciendo amigos como siempre.

Comencemos con el primer espécimen:

EL PASTELITO

Esta gente es la que llegado el domingo no puede salir de casa sin unos buenos tacones, maquillarse y ponerse la americana de los bautizos (en este caso de los domingos). Todo tiene que estar perfectamente conjuntado: zapatos, collares, sortijas, pañuelo. ¡Coño, que hay señoras y señoritas que van a la peluquería los sábados para lucirse el domingo durante el paseo matutino! En el caso de las familias se les puede reconocer fácilmente por los hijos. Las niñitas ataviadas con blusitas de macramé, falditas pomposas y calcetines hasta las rodillas decorados con lacitos del mismo color que la blusa o la falda. ¡Ah!, y no olvidemos los tocados de las pequeñas, lazos enormes, diademas hechas a mano… Joder, parecen salidas de un anuncio de cupcakes!

Los niños de las familias “pastelitos” corren la misma suerte que sus hermanas: bermudas a cuadros o de pana, camisas de botones impolutas, calcetines largos y náuticos brillantes. Vamos, que no sabes si sacarte el décimo de lotería por si son niños de San Idelfonso y les da por cantar el número premiado.

Adorables, la verdad, yo les admiro por el gusto que tienen para vestirse y por conseguir mantener a los churumbeles limpios durante toda la mañana.

EL PERROFLAUTA

Estos ejemplares son todo lo contrario a los anteriores. Son los típicos que seguramente, estarán hasta las narices de aguantar el tipo durante la semana y cuando llega el domingo aprovechan para complicarse lo menos posible.

Estas familias suelen ir en vaqueros y deportivas. Las señoras nada de maquillaje (para que respire un poco la piel), forros polares y sudaderas. Los niños de estas familias suelen ir con chándal o mallas, los pelos a la cara y algún manchurrón en la camiseta debido al paseo por la montaña o al helado que han devorado mientras tomaban el sol en alguna terraza.

Los perroflautas domingueros también son conocidos por bajar a tope las persianas de la casa, ir en pijama y chancletas todo el día, incluso para tirar la basura y pasear al perro. Suelen pasar la tarde tirados en el sofá viendo alguna serie o película y atacando la despensa de vez en cuando.

¿Tú qué eres, pastelito, perroflauta o una mezcla?

 

22 comments

  1. Creo que te faltan categorías intermedias, vamos que entre el blanco y el negro hay muchas escalas de grises. Para mi prima la comodidad y junto a ella evito cualquier intento de dar la nota. La discreción es lo mío y en el vestir también. Así que con solo dos categorías no puedo definirme. A lo mejor si pusieras otras ocho podría “arriesgarme” más.
    Eso si, con dos o con ocho categorías, te envío besacos.

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  2. Creo que como siempre la clave está en encontrar el término medio en el que nos encontremos cómodos. Pero vaya que si has dado en el clavo con que existe un gran número de personas que viven en esos extremos, los vemos cada domingo jajajaj.

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  3. Yo soy bastante perroflauta, aunque sin llegar al extremo de encerrarme en casa en domingo por la tarde, más que nada, porque los domingos me parecen un día demasiado deprimente como para, encima, pasarlo todo el día en casa, pero vamos, que con un pantalón cómodo, a juego con un calzado de similares características, yo estoy la mar de contenta los domingos. Un saludo!!!

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  4. Yo soy perroflauta total. Sin ambages ni «tontás». En chándal para no hacer deporte.
    Incluso cuando vamos a sitios de «perroflautas» 😛 como a casas rurales —rurales de verdad, no esos preciosos hoteles camuflados, que algunos están c.j.n.d.s, todo hay que decirlo— en lugar de ir con pantalones caquis de explorador, me voy vestido de «fontanero», con ropa de trabajo que sale más barata, es mejor y más cómoda.
    Sí, perroflauta, pero sin perro ni flauta.

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  5. Haciendo amigos, dice… 😀 😀 😀
    La verdad es que yo no puedo ser categorizado en uno u otro. No solo porque sea un tipo pedante que me resista a formar parte de un escalafón agrupado, sino porque depende de las circunstancias. Es decir, tal y como el ambiente condiciona la evolución, mi aspecto está condicionado por el contexto dominguero: si hay que salir a comer con la familia, arregladito. Si toca casa y paseo perruno, chándal de yonqui. E, incluso, por rizar el rizo, medio día de una forma y medio dia de otra 😉

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