Respiraciones acompasadas

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Una madre agotada tras ocho horas de trabajo.

Un bebé que llora.

Juntos, tumbados en el sofá, ella boca arriba y el pequeño sobre su pecho.

Poco a poco sus respiraciones se acompasan: son solo una.

El llanto cesa y da paso al sueño.

El cansancio se evapora y se convierte en una placentera relajación.

*********

La joven llega con una rabia que reconcome sus entrañas. Una discusión en el trabajo que se ve reflejada en el portazo que da al entrar en casa.

El minino la mira sin entender nada, pero no se separa de su lado.

La chica se sienta en el borde de la cama y las lágrimas de impotencia humedecen sus mejillas.

El minino ronronea mientras le da pequeños empujoncitos con su cara.

Termina acomodándose en su regazo.

Poco a poco sus respiraciones se acompasan: son solo una.

La joven acaricia al gato, sonríe y seca sus lágrimas.

********

Ramón y Fina han discutido y ni siquiera saben por qué comenzó la disputa.

Ramón cena mientras mira la televisión.

Fina traga sin ganas, sin dirigirle la palabra.

Se acuestan.

Fina, con delicadeza, entrelaza su pierna con la de su marido.

Ramón, con timidez, pasa el brazo por su cintura.

Poco a poco sus respiraciones se acompasan: son solo una.

Los músculos se relajan, la tensión desaparece, el sueño les vence y les repara.

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