Inquilinos invisibles

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Manuel, mientras orinaba, se restregó los ojos todavía somnoliento. Como cada día su madre le había despertado para ir al cole, siempre con prisas. 

Una vocecita susurró justo detrás de él: era una voz aguda. El niño se giró sobresaltado, pero no vio nada mas que el cesto de la ropa sucia. La tapa de mimbre estaba ladeada y del borde sobresalía una manga de color verde.

Pensó que aún no se había despertado del todo y confuso todavía por el sueño había escuchado una voz irreal. Volvió a darse la vuelta y apretó el botón de la cisterna. Una voz volvió a hablarle:

—Tú, muchacho. Dame algo de comer, tío.

Manuel miró de nuevo el cesto de la ropa. Esta vez sí vio algo: entre una de las rendijas del mimbre tejido unos ojos redondos de color amarillo le observaban. 

Aunque no se asustó su primera reacción fue retroceder hasta que su espalda quedó pegada a los fríos azulejos de la pared. Los ojos volvieron a hablarle:

—Niño, dile a tu madre que ponga la lavadora. Lleva una semana sin hacerlo y tenemos hambre —ordenó.

—¿Quién…? ¿Qué eres? —preguntó con curiosidad el pequeño.

—¿Pues quién voy a ser? Soy uno de los duendes que viven en la lavadora —explicó indignado por no haber sido reconocido—. Así que sigue mis órdenes y que tu madre ponga la lavadora. Estamos hambrientos y necesitamos comernos algunos calcetines que sacien nuestro apetito.

Manuel salió del baño y se dirigió a la cocina. Se sentó frente al vaso de leche que su madre acababa de prepararle y con total normalidad le dijo:

—Mama, haz el favor de poner una lavadora hoy.

18 comments

  1. Muy original. Aunque tengo una queja… (Pero ya me conoces, no me lo tengas en cuenta). Solo está la madre pa poner la lavadora en esa casa? Si la respuesta es que sí, me callo. Si la respuesta es que hay un padre, pues que espabile el sujeto en cuestión jaja
    Me has hecho sonreír como hace días que no hacía. Gracias por eso. Un beso, Sadire.

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    1. Jaaajjjj acepto tu queja. Y ahora explico: en mi casa cada uno tiene unas tareas que, aunque nunca se han firmado en ningún contrato, hacemos habitualmente. Pues bien, una de las mías es poner la lavadora, una de mi marido hacer las cenas…por ejemplo. Y ya sabes que en cada texto siempre hay un poquito de mí (yo pongo la lavadora y siempre me faltan calcetines)
      Y ya no me enrollo, besacos Lidia!!

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      1. ¡HAZ EL FAVOR DE VOLVER A ESCRIBIR UNA ENTRADA SOBRE LOS CALCETINES PERDIDOS! ¡HA OCURRIDO UN MILAGRO!
        ¿Te dije que aparecerían todos en fila india? Pues era mentira, pero solo para ti: hoy, de los once calcetines solteros que tenía esperando a que su pareja volviera de comprar tabaco, han aparecido en las dos últimas coladas ¡¡¡6!!! para reunirse con sus respectivos abandonados. No exagero si digo que esto no ha ocurrido nunca en la historia de la humanidad, ¿no? Y que haya sido después de comentar tu entrada sobre el tema… ¡Esto es un Expediente X, Y y Z a la vez!

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      2. Fe de erratas: Los monstruos de la lavadora se han hecho veganos y ahora se alimentan de las pelusas y monedas del filtro del tambor.
        PS: Ya decía yo que últimamente no me salían céntimos…

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  2. Jajajajaja… debe haber también un duende de las pinzas de la ropa, juro que compro un paquete cada semana y pierdo unos minutos cada día preguntándome donde leches están todas las que se pierden, también debe de haber duendes de lapiceros, ¿cómo es posible que rellene y rellene los lapiceros de mi casa con bolígrafos, gomas, sacapuntas, subrayadores y en unos quince días hayan desaparecido todos? Y duendes de los folios , joder ¿quién se lleva todos los folios de mi casa? Y duendes de pasadores del pelo ¿a ti te duran mucho? En mi casa desaparecen en un suspiro… y puedo seguir y seguir así que un diez para tu historia jajajaja

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    1. Me ha encantado tu comentario, creo que incluso debería ser un anexo de la entrada😂😂
      —Ya no compro pinzas, me niego a ver cómo solo duran una “tendida”.
      —Pasadores no porque la peque no gasta, pero gomitas, ¡Dios me duran un día! (Reconozco que casi todas acaban debajo del sofa: las gatitas, ya sabes)
      Besacos, amiga!

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