La vuelta al cole y las extraescolares, y el trabajo, y los agobios y…

Publicado por

No os voy a engañar: ya tenía ganas de volver a la rutina. Todos los años me pasa lo mismo, al final del verano estoy deseando volver a las normas y los horarios establecidos, y sí, también deseosa de no ver a los niños haciendo el “perro” en el sofá y algunas “perrerías” por estar aburridos. Sí, soy de esas que piensan que los niños tienen muchas pilas que gastar y que tres meses de tablets, piscinas, helados y cenas acaban “asalvajándolos” y lo digo sin reproche que yo también me vuelvo una Jane de la selva.

Así que ¿de qué me quejo? Del estrés: tres meses de relax (que no de vacaciones) y todo se va por la borda en una semana. Creo que el año debería comenzar en septiembre más que enero por varias razones:

-Te gastas más durante el verano que en Navidad: cervecitas, vacaciones, campus para los niños…

-Los buenos propósitos se intentan con más efusividad en septiembre: gimnasio, cursos, afrontar el trabajo, ser buena madre (ya sabes, estar más pendiente de que no se te olviden las fechas de los exámenes o que el día de gimnasia no vayan con pantalón vaquero o acudir a las reuniones aunque no tengas nada, nadita de ganas porque siempre te explican lo mismo)

-Hay que renovar el vestuario: Cuando empieza a hacer un poquito de fresquito te das cuenta de que tu hija ha crecido un palmo y lo que era un pantalón de chándal le vale de bermudas. Y esta observación suele darse a las siete de la mañana cuando estás a punto de irte a trabajar y te acuerdas de que no sacaste el pan del congelador para los bocatas. Difícil ir al Kiabi a comprarle unos pantalones así que la niña o el niño tendrá que ir con pantalones cortos y una rebequita que no le llega a las muñecas por mucho que la estires, ¡ah! y con cara de pocos amigos de esas en las que dicen “esto no te lo perdonaré en la vida, mamá”.

Pero bueno, yo no venía a hablar de cuando debería iniciarse el año, disculpad pero la vuelta al cole me ha achicharrado como mínimo la mitad de las neuronas que me quedaban sanas y es lo que tiene que una se pone a divagar… Con esta entrada solo pretendía explicaros porqué no me he dejado ver mucho por aquí estos últimos días.

Ahora sí, quería comunicaros que ¡he sobrevivido a la vuelta al cole!, o eso creo que todavía estamos a jueves y nunca se sabe. Madres y padres del mundo entero seguro que sabéis de lo que hablo y si no allá que os lo explico. A todo esto hay que sumar el trabajo, el que se paga, vamos el de fuera de casa (que por qué no decirlo, a veces me agota menos):

Bombardeo de whatsapps de los grupos del cole: En agosto ya hubo algunas madres que ya comenzaron (¡qué listas las tías, qué previsoras, qué envidia!) a preocuparse por la reserva de los libros de texto y todo eso. Yo decidí pasar un poco del tema y claro, ahora voy un poco perdida tirando a la basura uno de los primeros buenos propósitos de septiembre. Con el comienzo de las clases el grupo oficial del cole también comienza con el lanzamiento de información a discreción sin miedo a causar un colapso en las mentes maternas (que ahora somos muy modernos y ya no hay notas informativas, todo va vía whatsapp). Pues bien, en dos días ahí tienes listas de comedores, material, horarios, menús, normas, becas y un sinfín de cosas más (no las he leído todas).

En busca del material escolar: Mis papelerías, mis benditas papelerías, esas que son un templo para mí cada vez que voy en busca de una nueva libreta molona o un boli original con el que dar pie a mi inspiración son profanadas por multitud de madres (no os ofendáis, pero la mayoría son madres y sí, ya sé que padres también habrá, haberlos haylos) Niños con listas infinitas en las manos esperando a ser atendidos para que luego duden en si prefieren la libreta rosa o la verde, madres con ojos llorosos haciendo cola y pensando en que su nómina se va a ir al garete con tal dispendio de fosforescentes y lápices de colores, dependientas extenuadas ante tanta demanda y con una incipiente cara de mala leche… En fin, mi templo convertido en un infierno. Y encima siempre, siempre, te toca volver porque la maestra de turno añade algo o porque el niño olvidó no se qué súper importante que es imprescindible llevar al día siguiente. Que digo yo, si la primera semana no hacen ni papa ¿es necesario sí o sí tener ya el compás o los cartabones que utilizarán en el tema veinticinco y una sola vez?

Cuadrar extraescolares: Hala va, si hay alguien tan chulo al que esto no le produzca dolor de cabeza que venga y me lo explique. Estoy convencida de que una madre que es capaz de cuadrar tantos horarios (ya sabéis que yo tengo dos hijos) es capaz de desarrollar el último modelo de cohete espacial de la Nasa. Fútbol, gimnasia rítmica, inglés…¿que solo son tres cosas? Ja, ja y ja, me parto y me troncho. Hay que acoplarse al resto de niños también, y por supuesto, ver que no se solapen los horarios y que no te pille trabajando para poder llevarlos o traerlos sin que “te pete la patata” por culpa de querer convertir los minutos en horas. Esto conlleva más whatsapps de recogida de equipajes, mallots, informe de competiciones, partidos… (Se me acaban de suicidar cinco neuronas más)

Prepara la billetera: En este punto no me quiero extender porque creo que solo deben de quedarme seis o siete neuronas y me tienen que durar todo el año. Resumiendo: septiembre es un chorro de dinero constante. Material escolar, matrículas, libros de texto, material deportivo, comedor, niñera en el caso de que la necesites…

Pero bueno, ya es jueves, solo me queda un día y podré decir que sobreviví a mi décima vuelta al cole aunque sea convertida en un despojo humano. Y luego en el trabajo te dicen: “Venga, alegra esa cara que acabas de volver de vacaciones” Ayyy ignorantes…

¡Feliz vuelta al cole!

 

22 comments

  1. ¡Sadire, no sabía que tenías dos hijo! En mi mente te imaginaba como una chica mucho más joven de lo que ahora deduzco que eres… No sabes lo identificada que me he sentido con tu texto. Estoy tan reventada que estoy cenando con mi hijo a las 8 de la tarde y me pienso acostar a las 9:30 a más tardar… Un besote y ánimo

    Le gusta a 1 persona

      1. A ver Sadire, no es por nada, pero en otras palabras te han dicho “eres más vieja de lo que yo creía” sin anestesia ni nada, y tú encantada…
        En el Otro Mundo quizá nos lo hubiésemos tomado de otra manera, es tanto lo que desconocemos de vuestra realidad… Pero bueno, como decía cierto entrenador de mi infancia, “en el vestuario, tos colegas” !
        (cámbiese ‘vestuario’ por ciberespacio’, claro)

        Le gusta a 1 persona

      2. Jaaajjjjj ayyyy voy a ver el vaso medio lleno: eso significa que mis textos son súper frescos y joviales😉
        Y os confieso una cosa ahora que no nos oye nadie: no cambio los treintaitantos por los veintitantos ni de coña… Pues no sé ni na’ ahora…

        Le gusta a 1 persona

      3. Es que los treintaytantos son los nuevos veintitantos, así es normal no querer cambiarlos
        (A no ser que seas deportista profesional o directamente profesional de las borracheras, que las resacas son más superables; entonces sí se cambian 30 por 20 sin dudarlo tres segundos, y dos siendo de cortesía).

        Resumiendo: que estás muy a gusto conque te vean con mayor senectud de la que ostentas, lo cual es genial porque implica que tus textos son más lozanos Eso mola, porque así se llevan mejor las colas de los parques acuáticos!

        Le gusta a 1 persona

  2. Jajajajaja lo podía haber escrito yo perfectamente. Te acompaño en el sentimiento, hija. En mi caso, si el año pasado ya hacíamos malabares con las extraescolares, la natación y mi pilates, este año se suma el papi a la lista de horarios por cuadrar. Que ya, claro, ha sido imposible cuadrarlos y una de dos, o dejo a los niños en casa solos o me los llevo a conectar escápulas a pilates. Ainsssssss qué ganas de coger rutina, porque lo que ahora agobia luego ya se convierte en normal e incluso relajante, si tienes suerte.

    Besazos enormes

    Le gusta a 1 persona

  3. Yo aún tengo un poco de vuelta al instituto y otro poco de vuelta a la universidad. Pero recuerdo cuando eran más pequeños como una liberación eso de dejarles en el cole, después de esos inmensos veranos de tres meses. Largos pero laaaaaargos de veras. Cada edad tiene su problemática lo bueno es intentar disfrutar de cada momento con ellos que el tiempo pasa volando y tenemos que aprovecharlos como recuerdos que siempre nos quedarán a nosotros pero también a ellos. Ups…. me he puesto un tanto melancólico, pero que carajo…me apetecía.
    Besacos

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s