Cuando el sol aún no calienta

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Dicen que tengo muy mala leche cuando me despierto, y tienen razón. Soy de esas personas que necesitan un tiempo para dar la bienvenida al nuevo día. No es que amanezca de mal humor, no, solo es que me gusta disfrutar de mis quince o veinte minutos contemplando mi taza de café en silencio, como si estuviésemos manteniendo una conversación filosófica mentalmente.

Me molesta cruzarme con otro ser humano durante estos minutos y me molesta que me hablen. Pensaréis que soy una arisca, pero no es así. ¿Qué os tomáis aquellos que despertáis con una sonrisa y un Buenos días tan enérgico y efusivo? Hay veces que los envidio (otras les daría un escobazo para volverlos a tumbar).

La cuestión es que no se trata de positividad ante el nuevo día, no, que yo soy muy positiva y todo eso, pero después de mis veinte minutos. Es más un tema de contemplación: me gusta disfrutar del silencio cuando el sol aún no calienta. ¿Lo habéis escuchado alguna vez? Porque sí, el silencio también se escucha.

Las calles duermen, la mayoría de los despertadores siguen callados. No hay ruido de motores ni bocinazos, ni gente ajetreada a paso ligero por las aceras de camino a su vida rutinaria, hacia sus preocupaciones. El sol aún no calienta y el tiempo asemeja paralizado. Puedes oír cómo se revuelven tus hijos en la cama, escuchas el crujido de las vigas de la casa, oyes los pasos almohadillados de ese gato negro que se esconde bajo el coche…

El sol aún no calienta y parece que la vida, llena de emociones, buenas y malas, te está dando una tregua para que la valores, para que la afrontes y la saborees. De ti depende. Los prejucios, las envidias, las pasiones, las prisas, los agobios, las venganzas; todo sigue a la espera de ser acariciado por las lenguas cálidas del sol, pero aún estás a tiempo. Disfruta de esos veinte minutos de silencio, de ver amanecer el mundo.

Disfrútalos y decide: ¿cómo va a ser mi día? No soy huraña, ni arisca, ni maleducada. Solo necesito escuchar, ver, sentir antes de que el sol caliente.

¡Buenos días!

7 comments

  1. Te entiendo perfectamente!! No me gusta hablar recién levantada y yo también disfruto de escuchar el silencio acompañada de mi taza de té.
    Bonita reflexión! Y que todo el mundo sepa que esos minutos contigo misma, los necesitamos!!
    Un abrazo, Sadire! 🙂

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    1. Pues ya somos dos raritas en este mundo de velocidad (que no significa que no seamos veloces, intuyo que somos de esas que pasan de 0 a 100 en cuestión de segundos).
      Besacos, Lidia!
      PS: He comenzado con “Mis historias y otros devaneos” y no he podido parar. Me he dejado algo para mañana y así que me dure un poco más 😉

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  2. Esto es como las máquinas: Algunas arrancan en un pispás y otras necesitan calentar un buen rato antes de ponerse en funcionamiento. Lo importante es que, una vez en marcha, no vayan emitiendo malos rollos, ¿no?
    Confieso que yo sería de los que se llevarían un escobazo, por cierto 🙂

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