El acceso a la terraza

Publicado por

Vivían en el último piso, el séptimo. Encima de la vivienda estaba la terraza comunitaria a la que se accedía subiendo unos diez escalones siempre bañados por la oscuridad ya que la única iluminación que recibían era la que desprendían las bombillas del rellano del séptimo y que solo alcanzaba a alumbrar el primer tramo.

Salían del estrecho y antiguo ascensor y se topaban de frente con aquellos escalones. La pequeña del séptimo C no  levantaba la vista hasta que  no dejaba atrás la escalera. No le gustaba esa escalera, ni el oscuro hueco que había justo cuando terminaban los escalones.

A veces la niña acompañaba a su madre a tender la ropa a mediodía y se fijaba en el rincón que quedaba a mano izquierda de la puerta metálica que daba acceso a la terraza. Así, con la luz que se colaba por los diminutos bloques transparentes que decoraban la parte superior de la puerta, el sitio no le parecía tan lúgubre.

La niña crecía, pero su temor irracional hacia esa escalera le acompañó incluso hasta la adolescencia. En vez de desaparecer se acrecentaba por momentos. En su interior sabía que no había nada que temer, que allí no había nada, que los chasquidos que se oían solo eran el mecanismo del ascensor que se activaba cada vez que alguien lo utilizaba, pero aún así seguía desviando la vista cuando las puertas se abrían.

El día de su decimosexto cumpleaños decidió que ya era hora de desprenderse de aquel terror infantil. Apretó el botón descolorido con el número siete e hinchó sus pulmones de valentía. Las puertas se abrieron.

Se quedó frente a la escalera con la cabeza inclinada, mirando las frías baldosas blancas del suelo. Sintió un leve hormigueo en la nuca, pero se obligó a alzar la mirada poco a poco. Los dos primeros escalones estaban tímidamente salpicados por la luz.

Los subió uno a uno con los ojos hasta llegar a la oscuridad total. Sintió que su cuerpo se paralizaba. Quería girar a la izquierda hacia su casa y aceptar que todavía era una cría miedosa, pero sus músculos no le respondían.

Vio aterrorizada cómo un pequeño punto azul comenzaba a formarse al final de la escalera. Quiso gritar, pero una mordaza invisible frenaba sus palabras. La pequeña bolita azul comenzaba a agrandarse y tomar forma.

Una especie de mujer la miraba desde arriba. Su cuerpo era joven y levitaba con sutileza, pero su rostro era el de una vieja llena de arrugas y pústulas sanguinolentas. La chica quedó atrapada por sus ojos vacíos, unas cuencas negras y profundas que le atravesaban.

Unos brazos escuálidos movían las manos huesudas de largos dedos y uñas afiladas animándola a que se acercase, aunque era el ominoso ser el que bajaba la escalera sin rozar el suelo hasta quedar frente a la chica, que sin poder moverse la miraba aterrada.

Sintió su aliento putrefacto rozando sus mejillas. Comenzó a dibujar una sonrisa en su horrible rostro, solo unos milímetros le separaban de la cara de la chica.

La sonrisa comenzó a ensancharse hasta niveles imposibles mostrando unos dientes puntiagudos y afilados. Una lengua bífida apareció tras ellos agarrando el cuello de la chica y arrastrando su cabeza hacia el interior de la mujer. 

Primero le arrancó la cabeza con ansiedad, impaciente por degustar el sabor metálico de la sangre. El resto del cuerpo lo saborearía más tarde.

8 comments

  1. Hala, que gótico, me lo empecé a imaginar en el segundo párrafo cuando hablas del terror de la niña del séptimo C, a ver que necesidad había de mirar el hueco en su decimosexto cumpleaños, caray ¡¡
    Yo recuerdo que mi abuela, preciosa ella con enormes ojos verdes y cabello ondulado, me decía cuando se bañaba en el mar conmigo que no quería alejarse de la orilla, yo que era muy movida nadaba y nadaba mar adentro ante su espanto y cuando me decía asustada que no me alejara, regresaba a sus brazos como una sirenita y volvía a repetirle que no pasaba nada , y entonces ella decía “el miedo es sano” ….
    Obviamente esa frase repetida una y otra vez a lo largo de nuestra vida juntas hablaba de la protección natural que te otorga la intuición vestida con el miedo.
    De eso me acordé al leer tu relato… ay si esta niña del séptimo C hubiera tenido una abuela como la mía …

    Le gusta a 1 persona

  2. Te cuento que yo soy igual que la chica del séptimo, allá donde hay algo sospechoso voy a investigar, el caso es que la prudencia me avisa de que no lo haga pero yo voy de todas formas dispuesta a lo que sea, y luego cuando veo una peli y la protagonista escucha un ruido y va a ver soy la primera que dice “pero para que va? Que imprudente” jajajaja…
    Un besazo, Sadire, me está gustando mucho Condenado y todos los lunes entro a buscar la actualización.

    Le gusta a 1 persona

    1. Jaaajjjj, chica valiente entonces. Pues te voy a contar un secretillo: la chica del séptimo C soy yo. Como ves, yo no me atreví a levantar la vista, por eso sigo aquí.😂😂😂
      Me alegra que te guste Condenado. Todo empezó sin pensarlo demasiado y ahí sigo…ya veremos

      Me gusta

  3. Madre mía. Esto no es chick-lit 😀 😀 😀 😀
    Horror japonés mezclado con terror psicológico occidental inmerso en unas descripciones fúnebres y machaconas (la repetición de escaleras y escalones en el texto no me parecen redundantes, sino que, en este caso, ahondan en la claustrofobia de esa estrecha escalera que es la morada del miedo) que me han hecho abrir los ojos como platos en el párrafo final. ¡Qué salvajada más elegante! 🙂
    PS: Ojo, es “sanguinolentas”, y los amiguitos de la RAE quitaron la tilde de todos los “solo”.

    Le gusta a 1 persona

    1. Jaaajjj No, creo que chick-lit no es.
      La repetición es inevitable puesto que en realidad no hay motivos racionales para temer una escalera y sus escalones jaajjj… Es algo…intuitivo.
      Sí, paso del amor al salvajismo en un “plis”😂😂😂
      PS: ¿Y cómo se atreven a quitar la tilde y no avisarme? Estos señores de la RAE no son serios😁

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s