Condenado VIII

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Por si te lo perdiste: I IIIIIIV VVI – VII

El castigo se llevó a cabo al anochecer, justo antes de que los recluyesen de nuevo en sus celdas. Todos los presos, adultos, mujeres y niños estaban obligados a contemplar la cruenta escena.

Scott estaba maniatado a un grueso tronco anclado en el suelo, en el centro de la gran explanada frente a la cárcel; con el torso desnudo, apoyaba su frente en la madera a la espera del primer golpe. Antiguas cicatrices podían observarse en la parte baja de la espalda, convertidas ya en un mero recuerdo de sus inicios en aquel infierno.

Brett quiso ser el verdugo en aquella ocasión, quedando así al descubierto el odio que sentía hacía el gigante, pues normalmente prefería delegar esta sucia tarea a alguno de sus subordinados. Antes de comenzar con el espectáculo recorrió con la mirada los apesadumbrados rostros de los presos. “Así aprenderán, nadie está por encima de mí”, pensó.

 Desenrolló el látigo con un rápido movimiento que provocó un chasquido en el aire, intentando que el miedo se apoderase del chico y suplicase clemencia, pero Scott no habló, siguió quieto y apoyado en el tronco, concentrado en su propio cuerpo, a la espera.

Brett lanzó el primer latigazo golpeando la nuca y el omoplato izquierdo del gigante, que se encogió sobre sí mismo cómo respuesta al dolor. Un grito se ahogó en su garganta. El verdugo, impaciente por ver un gesto de debilidad, asestó el segundo golpe con más fuerza provocando que el látigo se llevase un jirón de piel de su espalda. La sangre comenzó a brotar. Scott seguía en silencio, apretando los dientes.

Los cinco restantes latigazos fueron tan fuertes que Brett terminó resollando por el esfuerzo y enrabietado por no haber conseguido ni un grito por parte del condenado. Scott había terminado arrodillado frente al tronco, abrazado a él y con la cabeza completamente ladeada sobre uno de sus hombros. El reguero de sangre había recorrido toda su espalda, desembocando en las extremidades y goteando hasta el suelo, formando un charco a su alrededor.

Kyle notó algo salado en sus labios, se dio cuenta de que estaba llorando, al igual que su compañero Zoster, que impotente y acuciado por la culpa se obligó a cerrar los ojos y no contemplar la escena.

Cuando Brett dio por finalizado el espectáculo las filas de presos comenzaron a dispersarse hacia sus celdas. Kyle, Zoster y el resto de niños acudieron a amparar a Scott que finalmente había acabado desmayándose.  Entre todos consiguieron llevarlo hasta la cabaña y tumbarlo boca abajo en los sacos. Intentaron hacerle tragar su ración de sopa, pero el gigante sólo abría la boca para emitir sordos quejidos.

Zoster no se separó de él en toda la noche, sabedor de que gracias al chico no era él quien estaba tendido en los sacos desangrándose. El pequeño se quitó la camisa y la hizo jirones para intentar limpiar sus heridas y cortar la hemorragia. Kyle lo miraba condescendiente y preocupado, sabía que eso no sería suficiente para curar al gigante. Las heridas tenían mala pinta y podían infectarse. Sintió que las lágrimas afloraban por culpa de la impotencia que sentía y decidió salir de la cabaña para que Zoster no le viese llorar.

El aire fresco golpeó su cara y consiguió frenar el llanto. Apoyó la espalda en la pared de troncos del barracón y se dejó caer con un suspiro. Posó su mirada en la gran espesura que se alzaba imponente frente a él: era hermosa. Estaban en un infierno hermoso, pensó.

Notó que uno de los arbustos se movía y pensó que se trataba de algún exótico animal de esos de los que le había hablado Scott.  Puso todos los sentidos en alerta. Las hojas volvieron  a moverse y algo salió surgió de ellas. Kyle se levantó y se pegó todo lo que pudo a la pared, intentando pasar desapercibido. Desde su posición y debido a la oscuridad no podía reconocer qué era lo que se estaba acercando.

Poco a poco, la figura fue hacia el chico, sigilosa y recelosa. Kyle distinguió en aquella sombra atributos humanos. Sí, era una persona que se aproximaba. La sombra llegó a la planicie que rodeaba la cabaña y la luz lunar mostró sus facciones. Kyle no podía quitar la vista de ella. Era una niña, negra como el carbón, solo cubierta por gruesos collares y unas cintas de cuero atadas a la cintura. Sus grandes ojos parecían asustados y le miraban nerviosos. La nariz era pequeña pero ancha y sus labios eran los más carnosos que Kyle había visto. En sus manos llevaba un pequeño cuenco.

Kyle quedó tan prendado y sorprendido por la imagen que no se movió. La niña llegó hasta él, pero guardó una prudencial distancia mientras le observaba  intentando averiguar si el chico podía ponerla en peligro. Al ver que Kyle no se movía y que no parecía peligroso se inclinó y dejó el cuenco en el suelo. Le hizo gestos cómo ofreciéndoselo y después simuló que se untaba algo en la espalda. Acto seguido salió corriendo para cobijarse de nuevo entre el follaje del bosque.

Kyle, recuperado ya de la aparición, recogió el cuenco y vio que en su interior había una pasta verdosa que olía bastante bien. Repasó en su mente lo ocurrido y creyó entender lo que quería la chica: le había ofrecido algún tipo de medicina para Scott. Al menos eso intuía. Se dirigió a la entrada de la cabaña y apartó a un lado a Zoster para aplicar el engrudo al gigante. Esperaba no haberse equivocado.

 

Imagen Flcikr –Shilo2006

CONDENADO

8 comments

  1. Aunque la escena sigue los cánones (crueldad insatesfecha por la resistencia del castigado), está narrada con pulso, y consigue hacernos desear dar una paliza a Brett. Además, es una inmejorable introducción del elemento bosquimano…
    “frente a la cárcel, con el torso desnudo apoyaba su frente en la madera, a la espera del primer golpe”, quizá la primera coma la cambiaría por un punto y coma, pondría una coma tras “desnudo” y eliminaría la coma tras “madera”, por la cadencia y ritmo…
    Y en “Rebobinó en su mente lo ocurrido”, el verbo rebobinar me suena demasiado actual (aunque no sea incorrecto) para un texto histórico… ¿Quizá “Repasó en su mente…”?

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    1. Pues sí, conforme iba escribiendo más ganas me daban de arrancarle la cabeza al tal Brett😉
      Puntuación modificada: “tens raó xiquet”😂
      Y sí, “rebobinó” no parece muy adecuado…no creo que tuviesen cassettess aún ¿no?

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      1. Bueno, en realidad viene de bobina, la cual a su vez procede del francés (en contexto automovilístico) 🙂
        Venga, venga, sé una narradora aséptica y neutral, describe y no tengas preferencias (tururú: yo también suelo descender al nivel emocional al narrar, no me gusta el narrador omnisciente tradicional, tan alejado de todo, tan… divino)

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