Iniciarse en la lectura

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Voy a empezar avisando: no soy psicóloga, ni profesora, ni pediatra. Partiendo de esto queda claro que lo que voy a exponer sólo se fundamenta por la experiencia y la observación.

Todos tenemos claro, o eso creo, los beneficios que nos aporta la lectura. Sin embargo, muchas veces intentamos iniciar a los pequeños o los jóvenes como si se tratase de una obligación, consiguiendo el efecto contrario. Para empezar tenemos que ser conscientes de que cada persona es un mundo con sus propios gustos y curiosidades y hay que respetarlo. Hay niños que prefieren otras materias como las matemáticas o el dibujo antes que la literatura. No creo que pase nada, siempre que intentemos explicarles que incluso la lectura puede aportar cosas a las otras materias preferidas.

Otra leyenda que a mí me resulta muy graciosa es: Si el niño ve que en casa se lee, adquirirá el mismo hábito. No es cierto. Puede que tenga más posibilidades de amar los libros porque ve que sus padres lo hacen, pero eso no significa que solo por esto se decante por la lectura. Lo sé, yo me paso el día leyendo y me está costando bastante que se apliquen el cuento (nunca mejor dicho).

Creo que lo importante es picar su curiosidad con libros que les puedan atraer. Quien dice libros, dice cómics o revistas. Recuerdo que yo comencé a leer gracias a los tebeos, por cierto, se echan de menos. Por mis manos pasaron: Zipi y Zape, Súper López, Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos, Mortadelo y Filemón, Asterix y Obelix y Rue del Percebé, entre muchos otros.

Los tebeos son una buena forma de comenzar ya que tienes el apoyo de las imágenes y además son en tono de humor, una manera fácil de atraer a los más pequeños. Más tarde podemos intentarlo con pequeñas novelas que traten temas que les agraden. Si les gusta el fútbol pues alguna cuyo argumento trate este deporte. Si por el contrario les gusta el suspense pues alguna en que el protagonista tenga que hacer de detective. Hay miles de posibilidades.

Luego está el tema de las lecturas obligatorias en el instituto. Al menos cuando yo iba (ya ha llovido bastante), te obligaban a leer las obras más importantes de la literatura española como puede ser “El Quijote”, “La regenta”, “Cien años de Soledad” o “Platero y yo”. Este era un momento crucial para determinar si el estudiante iba a amar u odiar las letras. Si a mí, que ya me encantaba leer, me costó terminar estos libros, no quiero ni pensar al resto que ni les interesaba la materia.

Con esto no estoy diciendo que se deba suprimir su lectura, sino que hay que introducirla en el momento adecuado. Leerte el Quijote en castellano antiguo con quince años no es lo mismo que con veintidós, por ejemplo. Creo que hay momentos adecuados para cada cosa. Entiendo que si estás estudiando literatura tengas que aprender sobre los escritores de cada época y sobre su bibliografía, pero cada cosa a su ritmo. Seguro que con esto me estoy ganando unos cuantos enemigos, pero lo siento, es lo que pienso.

Para finalizar y bajo mi opinión, creo que habría que darle más importancia a todas las materias relacionadas con las letras: ortografía, gramática, literatura, lectura, comentarios de texto y por supuesto la creación de historias. Cada vez se están menospreciando más y son cruciales para crear personas más humanas y con capacidad de tener su propio criterio.

26 comments

  1. Mi hijo tiene 35 años. Siempre se ha criado rodeado de libros y me ha visto leer, escribir y publicar. Sin embargo, no se aficionó a la lectura hasta que pasó la adolescencia. Todo requiere su tiempo, que no es igual para todos, pues los ritmos de cada uno son distintos. Pero, aún así, el ambiente rodea al niño creo que es importante. Eso sí, sin presionar y sin prisas.

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    1. Coincido contigo. Lo que quería expresar es que no por tener una biblioteca en casa el niño tendrá la necesidad de leer. Creo que la muestra de la pasión puede influir mucho más. Gracias por comentar, Manuel!

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  2. Hola, gracias por esta publicación tan interesante.
    Te comento un tecnicismo: vi el artículo en “Scripto.es”, quise pulsar el enlace para llegar hasta aquí, pero tienes mal escrita la URL del blog, le pusiste “htpp” al inicio… corrígelo, por favor.
    Un saludo montevideano.

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  3. Y ahora, con respecto al texto, siempre cuento la misma historia: cada vez que un amigo me ha pedido que le enseñe a tocar la guitarra a un hijo suyo, la respuesta siempre ha sido que de acuerdo, pero que ni se le ocurriera comprarle la guitarra. La razón, el 99% desiste.
    Tienen que querer ellos.
    Se les puede inspirar, aconsejar y motivar, pero si no sale de ellos, nada que hacer. Al contrario, lo verán cómo una imposición (más) y reaccionarán en contra.
    Algún día caerá en sus manos un Harry Potter o un Crepúsculo de esos que los expertos abominan tanto, de esos que han iniciado a la lectura a tantos millones de almas (como en nuestros tiempos Verne o Salgari) y se aficionaran (o no) a este maravilloso vicio.
    Conclusión: mejor poner la semilla que tratar a la fuerza de plantar el árbol.
    ¡Y hay que plantarla bien, porque tendrá que abrirse camino entre todos los youtubers de ese mundo donde paquirrin sería el tuerto!

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  4. Una gran verdad, normalmente odiamos lo que es obligado y más si no nos gusta. Luego cada libro hay que leerlo a su debido tiempo, también ea cierto. Luego que los padres leamos o no es un aliciente, pero no es verdad que nos imiten. Y también cada niño tiene sus gustos como nos pasa a los mayores y también hay que respetarlo, para animarlo a que siga leyendo. Y luego están las redes sociales que cogen el móvil y no lo sueltan y encima escriben mal, antes se leía más, ahora los jóvenes y muchos mayores no leen. En fin que te doy toda la razón. Besos a tu alma.

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  5. Los libros son como las personas: a veces nos apetece conocer (o acercarnos) alguien y a veces, no. Pero eso sí, las opciones tienen que estar a mano, una casa con libros es un buen ambiente para propiciar ese acercamiento. Y por cierto, yo todavía sigo leyendo historietas (incluidos Asterix y Obelix 🙂 ) Un abrazo. ¡Y feliz fin de semana! ❤

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  6. Tooootalmente de acuerdo. Como tú, mis primeras lecturas fueron los tebeos de Bruguera, de los personajes que mencionas y que tanto me hicieron disfrutar. Mis padres y abuelos me compraban todos los que quería y siempre me animaron a leerlos (el comic americano, que vino poco después, también), cosa por la que les estaré siempre, siempre, agradecido.
    Por experiencia personal, pues, te doy la razón, pues el Quijote llegó a su debido momento, junto con otros clásicos y modernos que he devorado. Y que seguiré devorando. ¡Un abrazo!

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      1. Lo siguen siendo, lo siguen siendo 😉
        Aunque sin la magia que la escasez (al no tener más que la propina, había que racionar) y la cualidad casi mágica que la visión de la infancia/preadolescencia les daba… 🙂

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