La gula

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Uno de mis pecados favoritos. Porque no tienes hambre pero si estas en casa viajas minuto sí minuto también a la nevera o la despensa. Tendré que rezar varios padrenuestros y avemarías para conseguir el perdón.

Puedes reconocer a la gula cuando el sujeto en observación empieza el día tomándose un café con un par de galletas para luego llegar a la comida sin ansias. Pero esto no es cierto porque luego llega la media mañana y tras escuchar los ruidos del enfadado estómago acaba diciendo “bueno voy a tomar un trocito de pan con jamón para engañar al buche” y tras este engaño y otra revisión de la alacena se come el donuts de chocolate que está a punto de caducar “porque es una pena tirarlo“.

El sujeto llega a la comida y claro, hay que comer porque es una de las comidas más importantes del día. Tras una cabezadita en el sofá de esas que dejan marcas en la piel al más puro estilo escarificación tribal, el sujeto acude a la nevera con intención de comer algo fresquito que lo despeje. Así termina dando buena cuenta de medio melón y un yogur (desnatado, por supuesto). Más tarde el sujeto siente la necesidad de combatir el regustillo dulce que le ha quedado con algo salado y pasa a devorar una bolsa de Lays porque ya se sabe, Cuando haces pop ya no hay stop. Así pues tal vorágine alimenticia no es culpa del sujeto sino de las dichosas papas que algo tendrán porque no puedes parar.

El sujeto llega a la cena con un batiburrillo en el estómago que empieza a darle náuseas así que opta por una cena ligerita “no cari, hazte tu lo que quieras que yo con una ensaladita paso”. El sujeto arrasa finalmente con su ensalada, las patatas de sus hijos y medio chuletón de su pareja que la mira perdonándole la vida.

Por último, el sujeto antes de acostarse, se come un trozo de piña por sus propiedades diuréticas. Vamos, para depurar…

Y así, queridos amigos, es como podemos reconocer a un sujeto poseído por la gula. No caigáis en la tentación amigos…sed fuertes…ñam..ñam…como…ñam….yo.

One comment

  1. Picar y picar y picar entre horas… pero no como los gorriones, que pocas migas pillan. Grandes aliados, el sedentarismo y la comida “por hacer algo” (no, ir a la nevera no cuenta como ejercicio :D) que producen unos problemones sanitarios que no veas.

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