Licenciarse en Amor

Publicado por

Una palabra que con solo cuatro letras siempre da para mucho. Palabra por la que se han cometido los actos más rastreros y los más bellos también. Hoy quiero centrarme en el Amor (así en mayúscula porque lo merece) hacia una pareja. El Amor familiar o amistoso es otro cantar, y en ocasiones mucho menos complicado e incondicional.

En cada etapa de nuestras vidas tenemos contacto con el Amor y lo vivimos de diferentes formas pero, ¿cuando verdaderamente hemos llegado a la plenitud?, ¿a ser unos verdaderos licenciados en Amor? Pues sinceramente, ni idea. Nadie creo que tenga las pautas para llegar a esto. Todas las fases amorosas son igual de bonitas e intensas pero desde mi punto de vista hay un momento en el que  llegamos a vislumbrar el verdadero Amor.

Los primeros amores en la adolescencia suelen ser trágicos, melodramáticos, en ocasiones inalcanzables y muy muy intensos. Solo tenemos pensamientos para esa persona, nos convertimos en “lelos” y “lelas”, nos ensimismamos con una mosca. Todo nos parece perfecto en la otra persona, no hay defectos. Sentimos miedo a perderle y lo damos todo  por él. Incluso sentimos que ese el único amor, nuestro amor para toda la vida. Ilusos. Aunque siempre hay excepciones que confirman la regla, normalmente ese será el primer amor de muchos otros.

Después de este amor que nos inicia en el camino del sufrimiento vienen otros, más cortos a veces, más dedicados a la experiencia sensorial. Habrá gente que nos marcará mas y gente que menos. Hasta que llega nuestra primera pareja. Entonces es cuando intentamos compartir, dar y recibir a la par. Algunos lo conseguirán y continuarán juntos. Otros no lo lograrán debido al egoísmo de uno u otro, a terceras personas, al distanciamiento por motivos ajenos o simplemente por no compartir ilusiones.

Esta ruptura es una de las que dejan huella. Ya tienes cierta edad, empiezas a plantearte qué has hecho mal, si habrá otros, si todos son iguales, si no eres suficientemente buena. Empiezas a plantearte qué es lo que quieres de verdad y te vuelves más exigente.

Un día te das cuenta de que estar sola no es tan malo. Acabas conociéndote a la perfección y empiezas a quererte. Y sin darte cuenta aparece esa persona. Esa persona con la que puedes ser tu misma. Esa persona que no necesita que estés pendiente de ella las veinticuatro horas al día. Esa persona que comparte tus inquietudes, que te deja tu espacio, que se preocupa por tus preocupaciones. Y por supuesto a ti no te cuesta ningún esfuerzo devolverle todas esas atenciones.

Sin embargo también eres consciente de que puede acabarse, de que en algún momento la cosa se tuerza y se vaya todo al garete. Pero eso no te causa un nudo en la garganta como cuando tenías quince años. Al contrario, te hace vivir con más cariño el momento, aprovechando cada minuto. Por supuesto que habrán discusiones y desencuentros, pero tú, ya licenciada en el Amor sabrás que son cosas de pareja, que si de verdad hay amor, al día siguiente se solucionará. Y si no se soluciona, pues habrá que levantarse y, aunque sea duro, continuar porque “de amor ya no se muere”.

One comment

  1. Buena reflexión. Cuando han pasado ya unos años, se mira hacia atrás y se examina las fases por las que se ha pasado en una relación… y te das cuenta de las enormes diferencias. Todo en esta vida, a fin de cuentas, es mutable, y el amor (o Amor, como dices) es parte de la vida, así que está sujeto a cambio: lo importante es vivirlo y experimentarlo, según creo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s